Todas las entradas de: Jaume Pey Ivars

El instante de la sombra más corta

9 de diciembre del 2014.  JAUME PEY IVARS

Se dice que Diógenes el cínico un día apareció por las calles de Atenas con una lámpara en mano gritando: “¡Busco un hombre!”, y que al encontrarse de cara con alguno que se le presentaba le espetaba: “he dicho hombres, no mierdas”. Diógenes ponía en duda el ser hombre de sus contemporáneos, pero creo que, con más razón, podríamos hoy acudir a las calles y preguntar por el hombre de nuestro tiempo. Tal vez, jugando con la célebre historia de Nietzsche, podríamos imaginar a un loco entrando en el mercado gritando “busco un hombre”, y escucharle luego decir, ante las indudables burlas de los demás: “no saben que el hombre ha muerto, lo hemos matado”… solo-ante-el-peligro

No pretendo insinuar, claro está, que hayamos matado al hombre, ni que ya no haya hombres “de verdad” o algo por el estilo, pero sí que tal vez tenga sentido preguntarse qué ha sido del hombre desde que en su versión tradicional -aquella según la cual acababa convirtiéndose en cabeza de familia, fundando una prole y dándole un apellido, sosteniéndola económicamente y protegiéndola,…- ha dejado de gozar entre nosotros, probablemente con razón, de buena prensa. Preguntarse con seriedad por la actualidad de la “virilidad”, un término que los antiguos situaban entre los valores positivos y que para nosotros ha pasado a ser, como mínimo, tan sospechoso como para que lo que hemos contado al principio pueda ser leído como una historia con un cierto halo machista -o al menos eso me parece a mí-.

En este sentido, creo que una de los lugares donde buscar es en el cine. Seguir leyendo El instante de la sombra más corta

“¡¿Qué hemos hecho mal?!”

25 Abril 2014. Jaume Pey Ivars.

Hace poco leí algo que quisiera traer hoy aquí. Expresa un cambio de época, algo así como que antes lo padres se decían, ante el hijo “maleducado”: “¡cómo me ha salido!”, mientras que ahora solemos oír o decir: “¿qué he hecho mal?”. La cuestión dista mucho de ser anecdótica: bordea el centro mismo de un cambio esencial en la relación con nuestros hijos.

Lo primero que llama la atención es dónde recae el peso de la responsabilidad, si en los padres o en los hijos. Ahora bien, no creo que el cambio consista en que hayamos asumido definitivamente que los hijos son el reflejo de sus padres, pues no creo que esa idea sea realmente nueva. De hecho, la educación era concebida -siguiendo la metáfora humanista sacada de la agricultura- como una forma de cultivar a la persona adecuándola a las normas civilizadas (urbanidad, modales,…), por un lado, y de podar los instintos propios, más bien “salvajes”, por el otro; tal vez incluso moldearla por medio de la cultura (metáfora en este caso artesanal y que tan bien refleja la película “My fair lady”). En este sentido se daba por supuesto que la persona traía de serie un copyright que confería una personalidad, tendencias más o menos innatas, puede que de entrada incompatibles con la vida en sociedad: y eso era lo que había que educar. Ahora bien, desde esa perspectiva se hallaba el reconocimiento de que el niño era en cierto modo independiente de los padres, un sujeto distinto. Seguir leyendo “¡¿Qué hemos hecho mal?!”

“¿En qué piensan las mujeres?”

4 de marzo de 2014. Jaume Pey Ivars

Enquepiensan“¿En qué piensan las mujeres?” (2000), y “Lo que piensan las mujeres” (1941, Ernst Lubitz) son los títulos de dos películas de épocas distintas cuyo éxito de público fue mayor que la calidad de las mismas, sobre todo la del 2000, protagonizada por Mel Gibson. Podríamos suponer que la promesa del título despertó la avidez de los hombres por averiguar eso que puede llegar a ser tan enigmático como obsesivo: “pero, ¿en qué piensan las mujeres?”, incluso “¡en qué piensa mi mujer!” Al fin y al cabo ¿no se encontraría ahí el secreto de las relaciones, del éxito sexual y puede que social? Ahora bien, también podríamos atribuir el éxito comercial a las mujeres, para las que puede que no haya nada tan llamativo como el anuncio de que van a explicarles qué es lo que en realidad piensan, aun a sabiendas de que tal anuncio está destinado de antemano al fracaso. Seguir leyendo “¿En qué piensan las mujeres?”

“Estar a la altura”

20 de febrero 2014. Jaume pey ivars.

hippolyte-flandrin-jeune-homme-nu-assis-au-bor-de-la-mer¿Qué sentido tiene la pregunta por la virilidad? ¿Por la hombría de uno? ¿Qué significa la pretensión de “ser todo un hombre”, o la sensación angustiosa de “ser menos hombre”, o incluso de no “cumplir como hombre”? ¿Se puede ser hombre a medias? ¿O ser tres cuartos de hombre y un cuarto de algo más -o algo menos- que un hombre?

 

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¿Datos del padre?

6 de febrero del 2014. jaume pey ivars.

LibroFamiliaSer padre es algo que ha dejado de darse por supuesto.

En la escuela nos enseñaban cómo funcionaba el asunto desde un punto de vista biológico: el hombre ponía el espermatozoide, la mujer el óvulo, y si había concepción y un buen embarazo devenías padre… Entonces te tocaría asumir las responsabilidades propias del padre, antaño fácilmente reconocibles y diferentes de las de la madre: sostén económico, protección, autoridad…

Hoy en día, sin embargo, ninguno de esos tres roles pertenecen al padre como varón, sino a ambos padres independientemente del género. Y sabemos incluso que el espermatozoide no es ningún criterio para alcanzar el reconocimiento como padre. Seguir leyendo ¿Datos del padre?

Ser padre es entrar en crisis.

25 de enero de 2014. jaume pey ivars.

empresario-interroganteEl nacimiento de un hijo remueve los cimientos de la masculinidad, te interroga sobre tu ser hombre, eso que, bien que mal, habías podido resolver al atravesar la adolescencia. Lo menos que puede decirse es que tras la paternidad ya no te vale con ser el hombre que eras hasta entonces, ni siquiera con el hombre que eras para tu mujer; que aparece un tercer sistema relacional enteramente nuevo por elaborar, mirar, cuidar,… El sistema familiar.

En nuestro contexto ser padre ha dejado de ser algo evidente. Rechazados -afortunadamente- los esquemas del pasado, al padre ya no le basta con aportar el dinero, cuidar de la madre y proteger la casa de puertas a fuera; hoy se le exige, se exige a sí mismo una mirada hacia dentro, atender al cuidado tanto de la casa como de sus hijos… Seguir leyendo Ser padre es entrar en crisis.

“…un lugar en el que interrogarme acompañado de otros hombres…”

19 de enero de 2014. jaume pey ivars

images (1)Inexplicablemente, la paternidad llegó por sorpresa a pesar de haberla buscado y deseado. Había leído profusamente, había estudiado los manuales, había buscado en la memoria los hitos de mi propia educación y pensaba estar preparado… Asumía el paradigma social que dice que el “saber hacer” requiere de un título que lo atestigüe (cierto es que no hay título de paternidad, que no hay una carrera que te prepare y legitime para ser padre, pero pensaba que era un error, una carencia social que iba a paliar de forma autodidacta construyendo mi propia carrera, leyendo cuanto había que leer); creía ingenuamente -como un tertuliano cualquiera- en el intelectualismo moral, que si somos incívicos, o machistas, o racistas, o temerarios, o promiscuos, es por una carencia en el sistema educativo, es porque falta una asignatura que nos informe y explique cómo hemos de ser. Y sin embargo, la paternidad apareció como un rayo y nada de lo que había leído me había preparado para eso: el miedo, la felicidad, el desborde emocional, la euforia, la rabia y demás emociones que siguieron a los primeros meses de vida de mi primera hija asaltaron mi existencia fortificada. ¿Come suficiente? ¿Por qué llora? ¿Por qué no duerme? ¿Nos toma el pelo? ¿Necesita algo? ¿Estará enferma?… Me tomó mucho tiempo, demasiado, descubrir que todas estas preguntas que lanzaba sobre mi hija eran preguntas que la existencia de mi hija lanzaba sobre mí, mi historia y mi supuesta preparación; se removían los cimientos de mi yo, mi historia bien construida, incluso mi relación de pareja… Me llevó más tiempo aún descubrir que eso era una oportunidad para mí, que el crecimiento de mi hija era una invitación para mi propio crecimiento y mi propia reconstrucción…

El grupo de varones fue el lugar en el que interrogarme acompañado de otros hombres, descubriendo que no estaba solo y que no dudaba solo… Seguir leyendo “…un lugar en el que interrogarme acompañado de otros hombres…”