Archivo de la categoría: Arte y mujer

Leer es un placer… entre mujeres (Club de Lectura Mujeres de Piel)

mujer club lectura¿Has experimentado alguna vez la sensación de descubrirte en un texto? ¿Te has sentido reflejada en un poema o en un cuento y has sentido cómo tu estómago se contrae o tu respiración se acelera? ¿Has dilucidado una nueva perspectiva ante una encrucijada vital después de leer una novela? ¿Has sentido que podías tocar la verdad con tus dedos después de leer un ensayo? Pues si no lo has vivido deberías ir corriendo a una buena librería o a hablar con una bibliotecaria que te aconsejara algún texto de esos con capacidad de atravesarte, porque sin duda es uno de los placeres de esta vida, de esos que no vale la pena perderse en nuestro paso por este mundo.

Esa es para mí la magia de la lectura, el inmenso poder para el autoconocimiento que ofrecen las palabras escritas por otras u otros y que sin embargo se ajustan perfectamente a lo que puedes estar sintiendo, viviendo, anhelando. Y está claro que no todos los textos conectan del mismo modo con todas las personas. Y que muchas personas buscan en la lectura un poco de evasión en los días difíciles, en las circunstancias difíciles, pero también en la búsqueda de la distracción podemos acabar encontrándonos con nosotras/os mismas/os. Es evidente, además, que entre la ingente cantidad de publicaciones que se producen hoy en día hay textos que en absoluto tienen esa capacidad de conexión con lo humano. Pero ¡ay si te encuentras con uno de aquellos transformadores entre las manos!…seguro que ya no serás la misma persona que antes de comenzarlo. Seguir leyendo Leer es un placer… entre mujeres (Club de Lectura Mujeres de Piel)

El valor de Cenicienta… En defensa de los cuentos de hadas

18 de marzo de 2015. elena martínez navarro

El próximo fin de semana se estrenará en España la película dirigida por Kenneth Branagh, “Cenicienta”. La crítica ha dicho después del estreno en Estados Unidos que en esta ocasión no se ha realizado una revisión del cuento de Disney (que no podemos olvidar que es una dulcificación del cuento clásico a costa de amputar alguno de sus aspectos más interesantes) y de nuevo se nos presenta a Cenicienta como una mujer dedicada a las tareas del hogar que espera ser rescatada por un príncipe azul. Por eso a muchas mujeres les hierve la sangre al pensar que sus hijas van a recibir de nuevo la misma historia de mujeres débiles, pasivas, que solo saben lavar, planchar y ponerse guapas frente a hombres fuertes, salvadores, seguros de sí mismos. Y esta rabia que se despierta acaba dirigiéndose contra las cuentos de princesas y hadas en general, porque supuestamente transmiten una imagen de la feminidad retrógrada y sumisa con la que no nos sentimos identificadas y sobre la que cargamos muchos de los problemas de desigualdad que supuestamente arrastramos y sufrimos las mujeres en la actualidad.

Es entonces cuando algunas abogan por cuentos políticamente correctos en los que la Cenicienta se niegue a colocarse el zapatito de cristal porque está más cómoda con sus deportivas de hacer “running”, y le dice al príncipe que no piensa ponerse en el pie ese artilugio del demonio que la oprimirá toda la vida. Es entonces cuando los políticos diseñan programas de educación en la igualdad convirtiendo al príncipe azul en compañero atento que comparte las tareas del hogar y a Cenicienta en una joven universitaria que estudia para ser médico, abogada, ingeniera o cualquier otra profesión de las de “éxito” (nunca maestra, nunca historiadora). Y es entonces cuando a mí se me revuelven las tripas como amante de la literatura (y también como profesora condenada a lidiar con los designios de cada una de las leyes de educación) y solo se me ocurre decir con Ebenezer Scrooge del Cuento de Navidad de Dickens… “¡¡¡Bah!!! ¡¡Paparruchas!!”. Porque como una vez me dijo un filósofo que conocí, ser cabeza bienpensante no es lo mismo que pensar bien. Como filósofa intento analizar cómo es posible que hayamos llegado a este punto en el que responsabilizamos a los cuentos de tales males y me pongo a escribir en este blog, para ver si consigo mostrar con mis palabras algo de la riqueza de los cuentos, ya que tanto me han dado ellos a mí. Porque hoy me gustaría gritar a los cuatro vientos que hay pocos legados más valiosos para hacerle a nuestras hijas (y también a nuestros hijos) que los que posibilita el cuento de Cenicienta… Seguir leyendo El valor de Cenicienta… En defensa de los cuentos de hadas

Soy mujer… Feliz 8 de marzo

8 de marzo de 2015. elena martínez navarro

muchacha-en-la-ventana

“Soy mujer.
Una vez fui niña
perdida en el bosque
de mis cuentos,
temerosa del lobo
que me quería comer.
Soñaba ser libre
y viajar muy lejos,
crecer deprisa,
bailar mis versos.

Soy mujer.
Una vez fui joven
asaltada por la sangre
que me hizo llorar.
Crecieron mis pechos,
brotaron deseos
de otro cuerpo, de otros cuerpos,
de amigas, de amores,
de hombres.  Y fui sexo,
vida, hermana, tierra, mujer.

Soy mujer.
Varias veces fui madre,
algunas me tocó perder
hijos, pero también padres,
creencias, seguridades.
Dos niñas en mis brazos,
 y empezar a renacer. Seguir leyendo Soy mujer… Feliz 8 de marzo

En un lugar de la Mancha… Femenino Plural

3 de marzo de 2014

femenino1En un lugar de la Mancha encontré a mujeres valientes que hablaron de sus menstruaciones, de las emociones que les despierta, de sus contradicciones, de sus deseos de cambio, de sus fortalezas del presente.

 En un lugar de la Mancha encontré mujeres ansiosas por conocer nuevos planteamientos, por reconcocerse en su pasado, reconciliarse con lo vivido, por quererse en lo que son.

 En un lugar de la Mancha encontré mujeres alegres, con amplias sonrisas, con sentido del humor, con hermosas miradas de respeto y comprensión, con acogedoras palabras para la que llora, para la que sufre, para sí mismas. Seguir leyendo En un lugar de la Mancha… Femenino Plural

Mariposas de piedra: mujeres a escena

mariposasjuntas11 de diciembre de 2013

Acudir a ver una obra de teatro y encontrarte con la piel de unas mujeres que muestran majestuosas su corporalidad, llenando con su presencia cada rincón del escenario, es uno de esos regalos que nos hace la vida para hacernos presente su belleza. Esperar ver una representación teatral y encontrarte con la verdad de las emociones encarnada en el cuerpo de otras mujeres, es toda una oportunidad para el disfrute y el autoconocimiento.

MARIPOSAS DE PIEDRA no es una obra de teatro más.  Mariposas de Piedra dispara preguntas como dardos al corazón de quien la contempla. Es grito desgarrador y silencio profundo; es soledad amarga y reencuentro con los otros; es miedo de niña y sabiduría de anciana, es la valentía de la locura y la locura de los cuerdos. En Mariposas de Piedra el ser mujer se desvela y se muestra en su delicada complejidad: mujer paralizada ante la inevitable levedad de la vida, como ligeras mariposas en continua transformación; pero al mismo tiempo mujeres que corren y huyen aterrorizadas ante el peso de la existencia, fusionadas con las piedras.

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