Archivo de la categoría: Feminidad

La belleza no está en el interior

8 de enero de 2014

Hace unos días escuché de nuevo a una mujer que le decía a otra que “La belleza está en el interior”, y pensé que esta consideración sobre la belleza ha estado presente en el discurso que hemos recibido muchas mujeres desde nuestra infancia. Sin embargo, tal y como me pasaba siendo niña, hay algo en ella que no me acaba de convencer…

macabro-hans-baldung_2_1597501En algunas ocasiones, decir que la belleza está en el interior ha sido una forma de reivindicar una belleza femenina que no se ajusta a los cánones establecidos, es decir, que no se pliega a ciertos parámetros que determinan que lo bello pasa por tener ciertas medidas o formas corporales, sobre todo cuando esas medidas nos resultan ajenas a la mayoría de mujeres e incluso en ocasiones, insultantes. Intentamos alejarnos de esa concepción pitagórica del arte griego que afirma que la belleza es numérica, que tiene que ver con unas determinadas proporciones y reivindicamos la belleza en la individualidad de nuestros cuerpos. Como mujeres queremos separarnos de una concepción del cuerpo en la que no nos sentimos reconocidas, que no se ajusta a nuestra realidad de mujeres por cuyos cuerpos pasa la vida y no solo las horas frente a un espejo. No queremos que hablar de la belleza sea hablar de cuánto medimos, pesamos, cuántos años tenemos y todas otras cuestiones matematizables. Belleza interior como forma de decir “NO” a esa supuesta belleza “exterior”, a una mirada sobre el cuerpo basada en el juicio.  Seguir leyendo La belleza no está en el interior

Mariposas de piedra: mujeres a escena

mariposasjuntas11 de diciembre de 2013

Acudir a ver una obra de teatro y encontrarte con la piel de unas mujeres que muestran majestuosas su corporalidad, llenando con su presencia cada rincón del escenario, es uno de esos regalos que nos hace la vida para hacernos presente su belleza. Esperar ver una representación teatral y encontrarte con la verdad de las emociones encarnada en el cuerpo de otras mujeres, es toda una oportunidad para el disfrute y el autoconocimiento.

MARIPOSAS DE PIEDRA no es una obra de teatro más.  Mariposas de Piedra dispara preguntas como dardos al corazón de quien la contempla. Es grito desgarrador y silencio profundo; es soledad amarga y reencuentro con los otros; es miedo de niña y sabiduría de anciana, es la valentía de la locura y la locura de los cuerdos. En Mariposas de Piedra el ser mujer se desvela y se muestra en su delicada complejidad: mujer paralizada ante la inevitable levedad de la vida, como ligeras mariposas en continua transformación; pero al mismo tiempo mujeres que corren y huyen aterrorizadas ante el peso de la existencia, fusionadas con las piedras.

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Amor y cuerpo de mujer

26 de octubre de 2013

Desde que hace algún tiempo aprendí la palabra “maternar”, me gusta tenerla presente cuando estoy iniciando algo en mi vida. Maternar como sinónimo de cuidado y de mimo para lo que se está gestando, para lo que está empezando a crecer y todavía necesita largos brazos que acaricien y protejan. Maternar para crear bienestar, calorcito y que esa nueva realidad pueda desarrollarse. Tal y como necesita hacer una madre con sus bebés; tal y como necesitan los bebés para sobrevivir y ser algún día autónomos.brote

Maternar es desplegarse en el amor y así ser amor con el otro. Porque el amor es aquello que nos pone en movimiento hacia lo que deseamos para nosotros y para los demás, el que nos hace expandirnos y vibrar con los otros y con el mundo, el que nos impide caer en la indiferencia o la apatía, en el reposo absoluto que nos acerca a la muerte.  En este ejercicio de “darnos” a todo aquello que nos importa (hijos, relaciones personales, proyectos vitales, etc) recibimos mucho, pues con ello nos realizamos y nos sentimos vivos. Los griegos hablaban del Eros (que nosotros traducimos por “amor”) como de una fuerza motriz que nos empuja a salir de nosotros mismos y nos lleva hacia lo otro, hacia lo diferente de mí porque siento que eso otro, esa persona o esa realidad, me falta y quiero que de algún modo forme parte de mí y con ello me construyo. Maternar sería el tipo de amor que somos capaces de dar cuando conseguimos que el deseo, ese impulso del Eros, se satisfaga y en esa satisfacción también eso otro adquiere o completa su ser. Algo así como lo que nos dice el gran poeta José Ángel Valente:

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No soy una diosa…tan solo soy una mujer

viernes, 4 de octubre de 2013

las tres graciasAntes de abrir un nuevo libro o un nuevo sitio en internet sobre el ciclo menstrual me invade la alegría al pensar que estamos en un lugar muy diferente a aquél en el que muchas de nosotras crecimos: la regla cada vez es menos silenciada y queda lejos el que no se pueda hablar de ella sino en términos despectivos o desde una perspectiva exclusivamente biológica. Cada vez más mujeres estamos dispuestas a mirar y mimar nuestros cuerpos desde dentro, desde lo que sentimos y vivimos y no solo desde los ojos de los demás. Cada vez haya más mujeres interesadas en conocer las posibilidades del ciclo menstrual, en compartir con otras mujeres cómo entienden su feminidad y en poder transmitir a las generaciones venideras cierta actitud hacia el propio cuerpo de respeto y de escucha. Y todo esto es, sin duda, un motivo de gran alegría.

Sin embargo muchos de los discursos de los que ahora se están elaborando sobre el ciclo menstrual, sobre las mujeres y su empoderamiento, y sobre la feminidad en general me resultan extraños e incluso sospechosos. Si es cierto que hay muchos modos de que las mujeres (y los hombres) elaboren su propia identidad y que las formas de hacerlo son tan diversas como individuos, también lo es que no podemos pensar ingenuamente que cualquier planteamiento que se nos ofrezca en ese recorrido de construcción de uno mismo puede ser válido… porque hay discursos que se muestran como alas para la felicidad y sin embargo esconden que en ese vuelo que nos proporcionan no podremos elegir ni la ruta ni el destino.

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Mujeres de piel: humanizadas por nuestra menstruación

Martes 24 de septiembre de 2013

Chromatics SeriesQuerido diario, me llamo Magdalena, pero todos me llaman Malena, que es un nombre de tango. Hace casi un año que tengo la regla, así que ya me parece muy difícil que la Virgen quiera convertirme en un chico, y creo que voy a ser más bien un desastre de mujer”  (Almudena Grandes, Malena es un nombre de tango, Tusquets pag 91)

Cuando nacieron los talleres de Femenino Plural (Primera regla y ciclo Menstrual) desde el convencimiento de que la forma en que vivimos nuestra menstruación pone de manifiesto multitud de consideraciones explícitas y/o implícitas que tenemos como mujeres sobre nuestra feminidad, pensaba en esta cita de Malena que me ha acompañado desde los 17 años.
 
Malena cree que ser varón sería la solución a todos sus problemas, que solo la intervención divina puede sacarla de su malestar como niña en una familia de mujeres con las que nada tiene que ver, mujeres que entienden la feminidad solo desde la apariencia ante los demás, sin mirar nunca lo que hay dentro porque están demasiado ocupadas complaciendo a los demás para compadecerse y complacerse a sí mismas.