“Monthlies”: las bondades de la primera regla y de todas las demás…

20 de junio de 2014

índiceHoy traemos una muy buena noticia: desde el pasado 28 de mayo podemos ver en la red y de forma gratuita el nuevo documental de Diana Fabianova sobre la menarquia y la menstruación. Se titula “Monthlies” y lo presentan como un documental para adolescentes, sin embargo sin duda alguna se trata de un material interesante para todas las mujeres y todos los varones, sea cual sea su edad.

No es muy habitual encontrar propuestas como ésta de acercamiento al ciclo menstrual y a la menarquia que vayan más allá de explicaciones fisiológicas y que hablen de la importancia de lo emocional en la vivencia de estos procesos de la mujer. Acercarse a los rituales de paso de la menarquia en otras culturas, ver los dibujos de las preadolescentes imaginando su primera regla, escuchar a un psicólogo hablando de la importancia de la menarquia y la menstruación en la madurez psicosexual de la mujer, o a una ginecóloga que se permite contemplar los diferentes aspectos que entran en juego en la vivencia de la menstruación puede ser muy interesante para cualquier mujer, independientemente del momento vital en que se encuentre. Porque todas hemos sido niñas que un día empezaron a menstruar y somos o fuimos mujeres en edad fértil, y somos madres o tías, abuelas, vecinas o hermanas de otras mujeres. Por eso, sin niguna duda, este documental despertará en aquellas mujeres que se acerquen a él numerosas emociones, conexiones con las propias vivencias y tal vez perplejidad ante algunas de las cuestiones planteadas. Pero también es interesante para los varones, y seguramente también a ellos les hará sentir y pensar muchas cosas, porque ellos son compañeros, o padres, tíos, abuelos, o hermanos de mujeres y viven junto a nosotras todo aquello que está implicado en la sexualidad humana.

Tal y como sucedía con el anterior documental de esta directora con la misma temática, “La luna en ti”, el objetivo fundamental es que nos cuestionemos los discursos recibidos respecto a la menstruación, que imaginemos nuevas formas de vivirla, de celebrarla, de acercarnos a ella emocionalmente, que nos planteemos diferentes recursos para abordarla físicamente, y en definitiva, que ampliemos la mirada en esto del ciclo menstrual. Un planteamiento diferente que pretende acabar con la visión de la menstruación como carga que la mujer ha de soportar.

Es evidente que la autora piensa que si las mujeres hemos tenido una mala relación con nuestras menstruaciones es porque “nos han hecho tenerla”, es decir, porque nos han dicho que era sucia o no nos han dado recursos (naturales) para poder mejorar los síntomas que pueden presentarse. Era por tanto, necesario realizar un documental que les hable a las adolescentes de otro modo, que les muestre todas las posibilidades para que vivan sus menstruaciones de la forma más satisfactoria: alimentación, historia de las compresas, tampones, copa menstrual, etc.

Sin embargo me parece importante destacar que esta perspectiva encierra un peligro: en ese afán por destacar lo positivo que tiene menstruar podemos olvidar que la vivencia de la menstruación tiene mucho que ver con otros procesos psicológicos íntimamente relacionados con la sexualidad. Es decir, si bien es cierto que es fundamental que las adolescentes puedan conocer las posibilidades en positivo que le ofrece a la mujer el ser cíclicas, me parece igualmente importante no entrar en discursos lineales que dejan poco espacio para el movimiento personal y que incluso pueden acabar reforzando una mala vivencia de la menstruación. Decirle a una adolescente – tal y como aparece en el documental-que la estrategia para que sus menstruaciones sean satisfactorias es decir “no” a la herencia recibida de quienes hablan de la menstraución como una carga, ser capaz de decirse a sí misma “A mí me gustará mi menstruación. Yo podré menstruar sin dolor, gozando de ese estado físico y emocional, sabré disfrutar de sus beneficios, y los compartiré con mi comunidad” puede ser un arma de doble filo, porque… ¿y si esa chica no “consigue” menstruar sin dolor? ¿Significa entonces que está haciendo algo”mal”? ¿acaso es que no está suficientemente convencida de lo “bueno” que es esto de menstruar? ¿significa entonces que “no ama su cuerpo” o que no pasa suficiente tiempo al aire libre, o que come aquello que no debe?… Tal vez es que para ella no es posible (en ese momento o quizás nunca) “menstruar sin dolor” (tal y como se propone en el vídeo ).

Por eso creo que ofrecer posibilidades para que las adolescentes encuentren su modo de vivir su menstruación de la forma más satisfactoria para ellas, para que puedan explorar ese campo rompiendo ciertas limitaciones culturales, no significa decirles cómo se deben sentir (convencidas de lo positivo de menstruar) o qué deben hacer (estar al aire libre, hacer yoga) y qué no (comer harinas refinadas, dulces industriales…). Querer que las adolescentes se sientan felices por ser mujeres no puede conseguirse diéndoles que “deben” sentirse orgullosas de serlo, que hasta algunos varones les gustaría menstruar (tal y como aparecen en el documental) pues es una suerte…

Y es que en nuestra sociedad seguimos anclados en cierta concepción del conocimiento y la educación del siglo XVII para la que el que aprende es una hoja en blanco sobre la que podemos escribir lo que queramos, ignorando que cada persona es, tenga la edad que tenga, un “libro escrito”, que se acerca a cada nueva etapa desde lo que anteriormente vivió, desde lo que pudo elaborar al respecto… Cuando una niña menstrúa por primera vez no es la primera vez que se enfrenta a su ser mujer y a la menstruación, porque ha vivido rodeada de mujeres, porque desde que nació su ser mujer ha sido significado de determinada manera, porque ella habrá interiorizado todo eso desde su modo particular.

Por eso este me parece un excelente documental que ninguna mujer debería dejar de ver, para poder reflexionar sobre todo aquello que no suele nombrarse sobre la menstruación, para plantear todo aquello que hemos olvidado en nuestra cultura respecto a la menarquia, para cuidar la adolescencia, para abrir posibilidades de vivencias saludables de la menstruación.; pero también me parece que las adolescentes deberían verlo al lado de alguien que esté dispuesta a escucharlas, de sus madres o de otras mujeres que estén dispuestas a escucharlas después de ver el documental… Alguien que les ofrezca acompañamiento en aquello que estas imágenes les hagan sentir y pensar; alguien que les proporcione la seguridad necesaria para que sepan que no hay un modo correcto y uno incorrecto de menstruar, que el suyo propio siempre será el “adecuado” en tanto que es el suyo, y que explorar la propia sexualidad (porque la menstruación forma parte de ella) siempre supone un camino de enriquecimiento personal, porque es parte de nuestra existencia humana. Y por eso me parece muy interesante que también los varones puedan ver este documental junto a las mujeres, y hablar de ello, para que reconocer el valor de lo femenino no signifique la negación de lo masculino, de la riqueza del otro sexo, para que la perspectiva sobre la diferencia sexual no sea la del deseo de eliminarla.

“La forma en que el adolescente maneja sus necesidades sexuales se encuentra vinculada a todas sus experiencias con la vida y el amor. Y las actitudes correspondientes se forman desde el nacimiento. Para enseñar actitudes sexuales positivas, conviene estar al tanto de los diversos factores que afectan a la perspectiva del joven” (Dorothy CorkilleBriggs, El niño feliz, pag 218)

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