Padres en crianza (I): Constelación materna

6 octubre 2014. Fidel Romero Salord

El obstetra Michel Odent introdujo la imagen del “planeta parto” como una metáfora de la mujer que se desconecta del mundo durante el proceso de un parto fisiológico[1]. También el psicólogo Daniel Stern introduce una metáfora astronómica al definir la “constelación materna” [2]… Es posible es que entre hombres y mujeres corramos el riesgo de que la crianza se convierta en una película de desencuentros: “Tú en Venus… yo perdido en el espacio exterior”.Constelación

Puesto que creemos que vale la pena que los hombres y las mujeres compartamos un mismo universo en la crianza facilitamos algunos mapas y esquemas mentales que pueden ayudarnos a los varones a entender de qué forma la crianza reconfigura la experiencia personal y la vivencia psicológica de hombres y mujeres.

Como no es un tema corto esperamos ir desgranándolo en varias entradas. En esta quisiera presentar algunas de las ideas de Daniel Stern al respecto. Según este autorla llamada “constelación materna” hace referencia a una reorganización de los intereses maternos alrededor de la vida y el crecimiento del bebé, la vinculación con él, los apoyos que para ello requiere y la transformación de su propia identidad.

En esta situación la relación de pareja pasa a ser más una relación como padre dentro de la dinámica familiar organizada alrededor del bebé que la relación con un hombre y compañero. Más aún, la madre tenderá a no dar competencias al padre, con más motivo si, de un modo sutil o manifiesto, el padre trata de entrar en competencia con ella en la apropiación del bebé.

Algunas mujeres se sienten molestas o solas, no sin razón, cuando sus parejas se desentienden de las tareas de crianza, bien porque no asumen ningún interés en estas actividades bien porque las circunstancias laborales o la presencia de otros hijos impiden una mayor dedicación. No obstante, también constatamos la situación contraria, la de padres varones que quieren y pueden hacerse cargo de los trabajos de cuidado del bebé y aspiran a establecer con sus hijos e hijas un vínculo tan estrecho como el que puede tener su madre. En estos casos también pueden surgir los conflictos y el malestar materno. Sea por siglos de tradición cultural sea por la particularidad del vínculo fisiológico entre la madre y el bebé algunas mujeres pueden sentirse cuestionadas o invadidas por sus parejas. Incluso nuestras pequeñas conquistas en la relación con el bebé pasan luego factura en la magnificación de nuestras también pequeñas derrotas.

Volvemos a citar a Stern cuando describe esta situación: El “nuevo padre” puede participar prestando cuidado […]. Sin embargo, hay dos cosas que no puede hacer bien y que el padre tradicional ni siquiera intenta. Primero, no puede aconsejar, enseñar y servir de ejemplo válido y experto para la madre sobre una amplia gama de información, actitudes y técnicas relativas a los cuidados infantiles porque es tan inexperto en el ejercicio de padre como ella (o más). Por lo tanto será inapropiado en este aspecto de la matriz de apoyo. Segundo, aunque pueda valorar y apreciar el papel de la madre en la función de brindar los cuidados, no puede hacerlo tan bien como una figura materna “legítima” seleccionada personalmente por ella. La historia y la experiencia sencillamente no se lo permiten. Su apreciación desde su posición de marido, padre y hombre tiene una gran importancia pero pertenece a un orden diferente y sólo puede satisfacer una parte de la necesidad de “sostén” de la madre.

Esta nueva situación nos suele llenar de perplejidad a los varones que no entendemos qué está pasando. Con frecuencia solemos considerar excesiva la atención de nuestras parejas hacia el bebé, sentimos que nuestras suegras ocupan mucho espacio en la realidad o la nostalgia de nuestras parejas y recibimos, de una forma u otra, mensajes que, si bien reclaman nuestra participación en la crianza también la desautorizan.

… sobre esto esperamos seguir hablando en próximas entradas

 

[2] STERN, D. La constelación maternal.La psicoterapia en las relaciones entre padres e hijos. Paidós 1997.

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